¿Cómo se ora según Un Curso de Milagros?

Un Curso de Milagros corre la oración del lugar de pedir cosas. En el suplemento «El canto de la oración» la describe como el regalo con el que Dios bendijo a Su Hijo: una voz compartida antes que un pedido.

El suplemento usa la imagen de una escalera: abajo están los pedidos concretos —cosas, soluciones, que alguien cambie— y no los desprecia, porque es donde empezamos casi todos. Pero muestra que la oración se va simplificando a medida que subís, hasta que ya no pide nada y sólo acompaña.

Hay un detalle práctico útil: el Curso desaconseja usar la oración para pedir que la culpa caiga sobre otro, incluso disimuladamente («que entienda lo que me hizo»).

En pocas palabras: orar es acordarte de que no estás solo, más que encargar un resultado.

Dónde lo dice el Curso: Suplementos: «El canto de la oración»; Libro de ejercicios, Parte II

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Preguntas frecuentes

¿Está mal pedir cosas concretas?

No está prohibido: el Curso lo ubica en el primer escalón, sin condena. Sólo señala que hay formas más simples y más eficaces de orar.

¿Hay oraciones en el libro?

Sí: muchas lecciones de la última parte del Libro de ejercicios están escritas como oraciones cortas, en primera persona.

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Explicación propia, en lenguaje simple, para quien no leyó el libro. No reemplaza la lectura de Un Curso de Milagros. Ver todo: Glosario del Curso.